Marc es la cuarta generación de una familia alfarera de Manises. Se formó en la Escola d'Art i Superior de Ceràmica y pasó cinco años en obradores de Portugal y Japón antes de volver a casa con una idea fija: que el torno no se aprende mirando vídeos, se aprende manchándose.
Su obrador conserva el horno de leña del bisabuelo (hoy convive con dos hornos eléctricos más obedientes) y una colección de esmaltes propios que ha ido afinando durante años. En sus clases hay pocas plazas a propósito: el torno pide atención de tú a tú.
Las piezas que haces se quedan dos semanas en el obrador para secado, bizcochado y esmaltado, y después son tuyas para siempre. Aviso: esto engancha.
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